domingo, 13 de septiembre de 2009
Las enfermeras podran recetar...
sábado, 5 de septiembre de 2009
Mafias farmacéuticas
¿Qué dice ese informe? En síntesis: que, en el comercio de los medicamentos, la competencia no está funcionando, y que los grandes grupos farmacéuticos recurren a toda suerte de juegos sucios para impedir la llegada al mercado de medicinas más eficaces y sobre todo para descalificar los medicamentos genéricos mucho más baratos. Consecuencia: el retraso del acceso del consumidor a los genéricos se traduce en importantes pérdidas financieras no sólo para los propios pacientes sino para
Los genéricos son medicamentos idénticos, en cuanto a principios activos, dosificación, forma farmacéutica, seguridad y eficacia, a los medicamentos originales producidos en exclusividad por los grandes monopolios farmacéuticos. El periodo de exclusividad, que se inicia desde el momento en que el producto es puesto a la venta, vence a los diez años; pero la protección de la patente del fármaco original dura veinte años. Entonces es cuando otros fabricantes tienen derecho a producir los genéricos que cuestan un 40% más baratos.
Esas gigantescas masas de dinero otorgan a las "Big Pharma" una potencia financiera absolutamente colosal. Que usan en particular para arruinar, mediante múltiples juicios millonarios ante los tribunales, a los modestos fabricantes de genéricos. Sus innumerables lobbies hostigan también permanentemente a
La ofensiva de los monopolios farmacéutico-industriales no tiene fronteras. También estarían implicados en el reciente golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, país que importa todas sus medicinas, producidas fundamentalmente por las "Big Pharma". Desde que Honduras ingresó en el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de América), en agosto de 2008, Manuel Zelaya negociaba un acuerdo comercial con
Asimismo, Barack Obama, deseoso de reformar el sistema de salud de Estados Unidos que deja sin cobertura médica a 47 millones de ciudadanos, está afrontando las iras del complejo farmacéutico-industrial. Aquí, las sumas en juego son gigantescas (los gastos de salud representan el equivalente del 18% del PIB) y las controla un vigoroso lobby de intereses privados que reúne, además de las "Big Pharma", a las grandes compañías de seguros y a todo el sector de las clínicas y de los hospitales privados. Ninguno de estos actores quiere perder sus opulentos privilegios. Por eso, apoyándose en los grandes medios de comunicación más conservadores y en el Partido Republicano, están gastando decenas de millones de dólares en campañas de desinformación y de calumnias contra la necesaria reforma del sistema de salud.
Es una batalla crucial. Y sería dramático que las mafias farmacéuticas la ganasen. Porque redoblarían entonces los esfuerzos para atacar, en Europa y en el resto del mundo, el despliegue de los medicamentos genéricos y la esperanza de unos sistemas de salud menos costosos y más solidarios.
Notas:
(1) http://ec.europa.eu/comm/competition/sectors/ pharmaceuticals/inquiry/index.html
(2) El 90% de los gastos de la gran industria farmacéutica para el desarrollo de nuevos fármacos está destinado a enfermedades que sólo padece el 10% de la población mundial.
(3) Intercontinental Marketing Services (IMS) Health, 19 de marzo de 2009.
(4) Carlos Machado, "La mafia farmacéutica. Peor el remedio que la enfermedad", 5 de marzo de 2007 (www.ecoportal.net/content/view/full/67184).
(5) Léase, Ignacio Ramonet, "Los culpables de la gripe porcina", Le Monde diplomatique en español, junio de 2009.
(6) Observatorio Social Centroamericano, 29 de junio de 2009.
sábado, 22 de agosto de 2009
La Universidad y el desarrollo
Sin esa iniciativa, para la cual las universidades son las llamadas a tener la mayor iniciativa, seguiremos condenados a inversiones y tecnologías extranjeras, muchas de las cuales no se adaptan bien a nuestra sierra y selva, que seguirán siendo las regiones más atrasadas del país. Sin tecnologías propias y apropiadas a nuestras regiones, la descentralización económica seguirá siendo una quimera inalcanzable, y seguiremos siendo un país dependiente en lo económico,pero también en lo político y social.
El abandono de la investigación, de las universidades y de la innovación tecnológica hoy prevaleciente, es parte de un modelo de desarrollo que no ve las potencialidades de nuestro país, de nuestros recursos naturales y de nuestra gente. Quienes como Alan García creen que el Perú solo vale porque hay minerales y petróleo que extraer, no creen que haya que invertir en universidades o tecnología propia, sino solamente traerlas del exterior para extraer recursos, usando el “cholo barato”.
Un nuevo modelo de desarrollo tiene que invertir en nuestras universidades, sobretodo regionales. Tiene que lograr que haya universidades que investiguen sus regiones, y que sean aliadas de los gobiernos regionales, municipalidades y empresas en el desarrollo regional. Tiene que lograr universidades donde los estudiantes no solo lean libros y discutan teorías alejadas latitudes, sino que conozcan su realidad, apliquen ahí sus conocimientos y en la practica misma innoven y generen desarrollo.
Es posible. Se necesita presupuesto, liderazgo y capacidad. Se necesita darles a las Universidades condiciones económicas, pero también condiciones de gobernabilidad, y se necesita que tengan alianzas con los actores que en las regiones están generando desarrollo. Es posible.
martes, 18 de agosto de 2009
El uso del agua y el hambre

Asia debe replantearse el modo en que usa el agua si quiere garantizar la alimentación de más de 1,5 millones de personas en las próximas décadas, según un informe.
La investigación, promovida por el Instituto del Uso del Agua y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), advierte que el actual modelo de irrigación forzará a muchos países a importar comida.
Esta situación, sumada al rápido crecimiento de la población, conducirá al descontento y la conflictividad social, informó la corresponsal de la BBC Alí McConnell.
El informe dice que el 94% de la tierra cultivable del sur de Asia ya se usa para sembrar alimentos, pero según sus estimaciones, el continente podría cosechar hasta tres cuartas partes más de la comida necesaria para alimentar a su población. Y sólo mejorando sus sistemas de irrigación.
Los autores de esta investigación, que se presentará ante la Conferencia Mundial del Agua que se celebra esta semana en Estocolmo (Suecia), advierten que, de mantener sus actuales sistemas, algunos países en vías de desarrollo necesitarán comprar más de un cuarto del arroz y maíz necesarios para alimentar a sus pueblos en 2050.
Importar, mejorar o potenciar
La opción de extender las tierras irrigadas en Asia para alimentar a la población se está convirtiendo en un gran problema debido a las restricciones de tierras y agua
Aditi Mukherji
Proponen tres soluciones para satisfacer las necesidades alimentarias de la población asiática: importar grandes cantidades de cereales de otras regiones, mejorar la agricultura que sólo se riega con la lluvia y potenciar las granjas que trabajan con irrigación.
El informe señala que la primera opción es demasiado arriesgada desde el punto de vista político y que la segunda es prácticamente imposible porque la tierra cultivable ya está en uso.
Aditi Mukherji, jefe de la investigación, dijo que "la opción de extender las tierras irrigadas en Asia para alimentar a la población se está convirtiendo en un gran problema debido a las restricciones de tierras y agua".
La solución más asequible, aseguran, sería modernizar a gran escala los sistemas de riego, que datan de los años 70 y 80 y actualmente dependen de aguas superficiales, pero han quedado abandonados por falta de inversiones.
Esto costaría miles de millones de dólares. Por eso aseguran que una alternativa sería que los gobiernos ayudaran a los granjeros a comprar sus propias bombas de bajo precio para extraer agua para regar sus cultivos.
sábado, 15 de agosto de 2009
EE UU la guerra de los sistemas de salud

El debate por la reforma en el sistema de salud que promueve Barack Obama en Estados Unidos se ha vuelto internacional: pasó de azuzar a simpatizantes y opositores de los cambios en territorio estadounidense, a involucrar al patriotismo y la política interna de los británicos.
Desde el primer ministro Gordon Brown y su esposa, Sarah, hasta el líder conservador -que según las encuestas tiene amplias oportunidades de ganar en las próximas elecciones- David Cameron, pasando por ministros y políticos multicolores y los ciudadanos de a pie, todos han echado mano de armas retóricas y las nuevas tecnologías para poner pica en la guerra de los sistemas de salud.
Las discusiones sobre la reforma calentaron en EE.UU. luego de que ambas cámaras del Congreso fracasaran en el intento de esbozar sendos borradores de la ley antes del receso de verano, pero el conflicto se volvió internacional cuando el Investors Business Daily (IBD), un periódico nacional con base en Los Angeles, comparó las propuestas de la Casa Blanca con el sistema de salud nacional británico.
Fundado hace 61 años, el National Health Service o NHS ha sido elogiado como servicio de salud público que atiende en forma gratuita a los ciudadanos, sin hacer distinciones. Sin embargo, el IBD lo critica como modelo costoso, burocrático y "socializante", que "raciona" medicamentos en base a las perspectivas de recuperación de los pacientes.
El IBD señala como preocupante que Obama traslade el NHS a EE.UU. "Las historias de gente muriéndose en listas de espera, o a quienes simplemente se les niega la atención, parecen sacadas del guión de una película de terror", dice el editorial.
El artículo añade que "personas como el científico Stephen Hawking no tendrían chance en el Reino Unido, donde el NHS determinaría que la vida de este hombre brillante no tiene valor alguno debido a sus impedimentos físicos".
Las reacciones populares y oficiales no se hicieron esperar. Para empezar, el propio Stephen Hawking salió a decir que toda su vida ha vivido en el Reino Unido y que "no estaría aquí si no fuera por el NHS".
Guerra cibernética
Palin y otros republicanos han criticado las propuestas de Obama por "orwellianas y malévolas".
El editorial del IBD y las posturas apasionadas en el debate estadounidense fueron suficientes para desatar una oleada de patriotismo en Gran Bretaña, donde el gobierno y miembros de todos los partidos políticos salieron a defender la vigencia del tradicional NHS.
El primer ministro Gordon Brown y su esposa Sarah, quien generalmente se mantiene al margen de la política, apoyaron públicamente a la institución a través de Twitter, donde la cuenta "We LoveTheNHS" se ha llenado de mensajes en pocas horas.
La oposición también ha salido a la defensa del NHS, luego de que un conservador, miembro del parlamento, se apartara de la línea del partido diciendo que "no le deseaba a nadie" un sistema de salud como el británico.
Daniel Hannan dijo a la televisión estadounidense que "lo más chocante de todo es que es muy probable que te manden nuevamente al final de la cola", y habló de ancianos que "mueren de hambre en los pasillos". En su opinión, "es increíble que un pueblo libre se plantee seriamente la posibilidad de adoptar un sistema como éste en tiempos de paz, y busque agrandar en forma semejante el papel del estado cuando no es necesario".
En cambio el líder de su partido, David Cameron, dijo respaldar el NHS "un 100%" y tildó sus opiniones de "excéntricas". El encargado de Salud en el Partido Conservador, Andrew Lansley, acotó que "hay millones de personas agradecidas al NHS", y que Hannan hace un "flaco servicio a ellos y el NHS al brindar una imagen tan negativa y distorsionada a los estadounidenses".
Al parecer, los republicanos transatlánticos que tacharon al NHS de "orwelliano" y "malvado" sólo lograron unir a un ejército de británicos que sienten orgullo del NHS a pesar de sus fallas.
Críticas
Miles de británicos han publicado en Twitter sus agradecimientos al NHS.
Pero las críticas al sistema de salud británico no amainan. Las comparaciones del IBD fueron respaldadas en la blogósfera por el conservador Michelle Malkin, quien advierte que "los efectos de la medicina socializada en Gran Bretaña -dirigida por consejos gubernamentales que buscan reducir costos y que los planes de Obama emularían- siguen provocando el caos entre los ancianos y los desvalidos".
En este punto Malkin reafirmaba los dichos de la candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin, quien hace una semana aseguró que Obama planeaba crear una serie de "paneles de la muerte" que decidirían si "merece invertir en atención médica" para los ancianos o discapacitados.
Obama desmintió que estos fueran los propósitos de los paneles. Según el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, la Casa Blanca se ha quejado de la supuesta estrategia de "rumores" y "tácticas atemorizantes" que estaría usando la oposición para descarrilar el proyecto de reforma.
Unos 47 millones de estadounidenses no están cubiertos por ningún seguro de salud, y a pesar de ello los costos crecientes de los servicios médicos son uno de los factores principales del déficit presupuestario en EE.UU.
Implementar la reforma es la prioridad del gobierno de Obama para lo que queda del año. Pocos discuten que sea necesario un cambio estructural; lo que ha desatado el debate es cómo hacerlo. Ambas cámaras del Congreso deben ponerse de acuerdo para recién luego aprobar la reforma.
BBC.com, agosto 2009
jueves, 13 de agosto de 2009
La Salud y el mensaje Presidencial

Las referencias del Presidente García en relación a la salud en su mensaje presidencial fueron tan certeras como aquél anuncio de que ya se estaba construyendo en la selva un penal del que ni siquiera el ministro de Justicia tenía idea que se estuviera planeando.
domingo, 2 de agosto de 2009
EL APORTE DEL PARTO AYMARA
Por Consuelo Terra | Fotografías: Carolina Vargas.
Joanna Mamani, una mujer aimara de 23 años, suda copiosamente bajo una gruesa capa de mantas de alpaca hilada con lana rosada, verde y roja, mientras su cara se arruga en cada contracción. Está a punto de parir a su segundo hijo. Una estufa calienta la pieza apenas iluminada, para crear un ambiente que se asemeje al calor y la oscuridad del útero. Joanna está semiacostada en una cama de madera. Su marido, Tito García (26), la sujeta por la espalda y le hace cariño en la cabeza, para aliviarla. Los líquidos y la sangre del parto lo ponen nervioso y trata de no mirar mucho. La partera aimara Inés Challapa, vestida con pollera negra y chaleco, le entrega a la joven una agüita de romero bien cargada, según dice, para que el calor facilite el parto y la guagua no pase frío. “Cuando tengas ganas de pujar, puja. Si no, no”, aconseja la partera, que ha acompañado a Joanna durante todo su embarazo. Las contracciones se hacen más fuertes. La partera amarra una tela alrededor del vientre de Joanna y le hace masajes suaves de arriba hacia abajo, para ayudar a la guagua a bajar. Joanna grita de dolor mientras se asoma la cabeza de su hijo.
Arrodillada al pie de la cama, sobre una colchoneta, una matrona con delantal blanco y guantes quirúrgicos recibe en sus manos al recién nacido y observa su respiración y pulso. “Es una niñita y está sana”, dice mientras la acuesta sobre el pecho de Joanna. Sonrientes y emocionados, los nuevos padres regalonean a su hija. Después de media hora, la matrona sale de la sala de parto intercultural aimara del hospital de Iquique con la niña envuelta en sábanas, para limpiarla y vestirla.
Este año se reactivó un proyecto pionero de parto intercultural para la población aimara, que nació en 2004 en la maternidad del hospital de Iquique. Es un modelo de atención de parto indígena único en Chile y se diseñó especialmente para atraer a las mujeres aimaras de comunas rurales que se resistían a tener guagua en el hospital. En Chile, 99,7% de los partos es atendido en un recinto hospitalario. El 0,3% restante corresponde a mujeres indígenas que tienen a sus hijos en su casa y la gran mayoría de ellas pertenece a comunidades aimaras del altiplano.
Colchane, donde creció Joanna –un poblado a 4.500 metros sobre el nivel del mar, casi en la frontera con Bolivia– es la comuna que tiene el porcentaje más alto de parto domiciliario, a pesar de que cuenta con una posta rural donde hay una matrona. De un total de 37 embarazadas que hubo en 2003, 15 se negaron a tener su guagua en el hospital. Estas cifras se asocian a la alta tasa de mortalidad infantil entre la población aimara rural. Si en Chile mueren 8 de cada 1.000 nacidos vivos (la tasa más baja en
Latinoamérica después de Cuba), en comunas como Colchane la mortalidad infantil es cinco veces más alta: 40 de cada 1.000 niños mueren.
En las comunidades aimaras se conoce a las madres que han tenido cesáreas como “mujeres cortadas”.
ABUELA, HIJA Y NIETA
Joanna Mamani amamanta a su hija Dafne, de dos semanas, en su casa en Alto Hospicio. Su hijo mayor, Héctor Manuel, de tres años, nació también en la sala de parto intercultural del hospital de Iquique. Joanna tiene un buen recuerdo de sus partos: “En la sala me dieron agüitas de yerbas y empecé a transpirar. Cuando tenía contracciones, la partera, que me ha acompañado en mis dos embarazos, me afirmaba y me hacía masajes”.
Marcelina Mamani (45), la madre de Joanna, tiene doce hijos. Los seis primeros nacieron en su casa en Colchane. “Yo me ponía de rodillas y mi esposo se sentaba en una silla y me sujetaba la cabeza. Mi suegra me agarraba de la guatita y me ayudaba a pujar para que la guagua saliera más fácil. Ella amarraba el cordón umbijlical a mi pie, yo tiraba un poquito y ahí salía entera la placenta”, recuerda Marcelina. Tradicionalmente, las mujeres aimaras valoran tener muchos hijos, aunque las más jóvenes han comenzado a usar métodos de planificación familiar. En 2001, la familia Mamani migró de Colchane a Alto Hospicio y Marcelina comenzó a tener a sus hijos en el hospital de Iquique. “No dejaban moverme, tenía que quedarme acostada en la camilla. Me ponían un pijama delgadito. Así, ¿cómo una va a pujar siquiera? Las matronas me aplastaban la guata muy fuerte, mientras nosotras estamos acostumbradas a que las parteras nos masajeen con cuidado, suavecito”, reclama Marcelina.
Pero cuando vio lo contenta que quedó Joanna con el parto intercultural aimara, se entusiasmó en volver al hospital. “Mi hija me convenció de inscribirme con mi último hijo, Gabriel. Me ayudó la misma partera que atendió a mi hija. Tuve a mi guagua de rodillitas. Para que bajara la leche después me tomé una sopa de quínoa que mi hermana me trajo de la casa”.
El programa de parto intercultural aimara creó un modelo de atención inédito en Chile, que comenzó a funcionar en red con los consultorios de la provincia de Iquique. En su posta de origen, las embarazadas aimaras se pueden inscribir en el programa de parto intercultural, que funciona siempre sin anestesia, con un timbre en su carnet de control prenatal. Las mujeres que viven en zonas rurales bajan gratis en ambulancia a Iquique cuando comienzan los dolores del parto.
Para generar un ambiente similar a un hogar aimara, en la maternidad del hospital de Iquique habilitaron una sala privada con una cama de madera cubierta de mantas aimaras, luz tenue, un calefactor y una silla en forma de U para partos verticales. No se les aplican procedimientos que son de rutina en las maternidades, como lavado intestinal, episiotomía o monitoreo fetal, a menos que sea estrictamente necesario. Una partera tradicional aimara apoya el trabajo de parto con masajes, compresas tibias e infusiones. La matrona interviene sólo para recibir la guagua y el médico, solamente en caso de complicaciones.
Después de nueve meses de etapa piloto, el parto intercultural pasó la prueba con un éxito rotundo. En este periodo en el hospital atendieron a 55 mujeres aimaras de las cuales 92% tuvo un parto normal sin complicaciones. Sólo 3,6% terminó en cesárea, un porcentaje ínfimo frente al 29% de promedio nacional en los hospitales públicos. Y lo mejor es que las mujeres y sus familias quedaban felices. Una encuesta de satisfacción arrojó que 80% de las pacientes encontró mejor esta experiencia de parto que la que había tenido antes en hospitales, 95% consideró que se respetaron sus decisiones y el mismo porcentaje consideró que se respetaron sus creencias o tradiciones.
Con estos resultados el proyecto de atención intercultural aimara fue validado por el Servicio de Salud de Iquique para funcionar en forma permanente. El grupo gestor capacitó durante 2006 al resto de la maternidad y el modelo se dejó en manos de los equipos de turno. Pero el programa quedó descabezado, sin nadie que supervisara su continuidad o difusión, y empezó a decaer. Si el año 2004 atendieron 65 partos interculturales, en 2007 la cifra bajó a 15 partos y en 2008, a un parto al mes.
Este panorama cambió a principios de 2009, cuando el Ministerio de Salud reactivó este modelo y el Servicio de Salud de Iquique contrató al doctor Patricio Miranda como asesor médico, un cargo formal que lo convirtió en supervisor del programa. En abril de este año retomaron la difusión en consultorios
rurales y contrataron con sueldo fijo a tres parteras para que participen en los controles prenatales en el hospital comunitario de Alto Hospicio, donde vive una gran población aimara, y atiendan los partos en el hospital de Iquique. Así, las futuras madres se atrevieron a volver a la maternidad.
EL MANTEO
Reyna palpa el contorno de la guata, explora. “La guagua está pasada de frío y muy arriba”, diagnostica. La embarazada bajó hace dos días desde Pozo Almonte y su marido se quedó allá con los hijos. “Lidia está sola, adolorida y con probabilidades altas de terminar en cesárea”, le dice el doctor a la partera.
Reyna trae una frazada, la estira en el suelo y le dice a Lidia que se tienda al centro. La partera agarra un extremo de la frazada y yo, siguiendo sus instrucciones, agarro el otro. Reyna tira la frazada hacia arriba, haciendo rodar a la embarazada hacia mi lado y yo hago contrapeso levantando la manta. La guata de Lidia se bambolea. “Esto es un manteo para acomodar la guagua”, explica Reyna. Cuando termina, la partera prepara una agüita con menta muy aromática. Lidia se sienta en el comedor y bebe.
Esa misma noche tiene a su guagua en un parto normal. Hasta hace pocos años, los médicos y matronas de las postas rurales amenazaban a las parteras con denunciarlas a Carabineros por atender los partos en las casas. Ahora, integradas en este programa de atención intercultural, se han ganado el respeto de doctores y matronas por el soporte emocional que brindan a las embarazadas, así como por su sorprendente habilidad para acomodar con masajes y manteos una guagua en mala posición y aliviar los dolores del embarazo y el parto con compresas tibias e infusiones.
“La partera hace su trabajo y nosotras hacemos el nuestro. Cada una respeta el espacio de la otra”, dice Ana María Gavilán, una de las cinco matronas que creó el programa. “Al principio tenía aprensiones con este tipo de parto, como que si no le hacíamos un lavado intestinal a la madre, la guagua podría tragar desechos. Pero me di cuenta de que mientras sale por el conducto de la vagina, la guagua cierra los ojos y la boca. Después sólo hay que lavarle la carita”, cuenta.
La matrona Nora Rivera confiesa que al principio estaba reticente a participar en el programa, pero como eventualmente le iba a tocar atender algún parto intercultural, fue a ver cómo era. “Quedé impactada con el ambiente de cariño que se produce. Nunca volví a atender un parto de la misma forma después de eso”. Desde entonces pone luz baja, música suave, no apura los pujos y, si es posible, se asegura de que el padre de la guagua esté presente.
Las buenas prácticas del parto intercultural se han ido contagiando de a poco hacia el resto de la maternidad: varios matrones, inspirados por las tradiciones aimaras, aplican sus propias innovaciones en los turnos, como aromaterapia. El giro definitivo hacia un modelo de atención más humanizado vendrá a principios del próximo año, cuando en el hospital de Iquique se inaugure oficialmente una maternidad de parto integral, de acuerdo a los lineamientos que promueve el Ministerio de Salud: se construirán cuatro nuevas salas individuales donde todas las mujeres –no sólo las aimaras– podrán caminar durante el trabajo de parto, tomar infusiones, tener su hijo en la posición que elijan –con o sin anestesia, como prefieran– y recibir a sus guaguas rodeadas de su familia.

