viernes, 8 de mayo de 2009

EL ALTO COSTO DEL DENGUE


El dengue, una enfermedad que afecta a entre 50 y 100 millones de personas cada año, es una enorme carga económica para los sistemas de salud y la productividad de los países perjudicados. Esa es la conclusión de un nuevo estudio en el que por primera vez se logra definir el costo directo e indirecto de la enfermedad que afecta a países tropicales y subtropicales.
Los investigadores de la Universidad de Brandeis, en Estados Unidos afirman que la carga económica del dengue en los países afectados asciende a unos US$1.800 millones anuales.
El estudio, publicado en American Journal of Tropical Medicine and Hygiene (Revista Estadounidense de Medicina e Higiene Tropical) agregan que la enfermedad se está convirtiendo rápidamente en un problema de salud pública en estos países.
Es por eso, dicen los investigadores, que es urgente desarrollar nuevas estrategias preventivas y de tratamiento para esta enfermedad que a menudo ha quedado relegada.
En el estudio participaron cinco países de América: Brasil, El Salvador, Guatemala, Panamá y Venezuela y tres países asiáticos: Camboya, Malasia y Tailandia.
El dengue coloca una carga económica muy pesada en los sistemas de salud y en la sociedad, y pone de manifiesto la necesidad de desarrollar medidas preventivas efectivas, como una vacuna o tratamientos de control de vectores más efectivos
El dengue es una enfermedad que se transmite por la picadura de un mosquito y que, a diferencia de la malaria, es más prevalente en zonas urbanas que rurales.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las últimas cuatro décadas se ha visto un aumento drástico en el número de infecciones, en parte como resultado de una propagación cada vez más amplia del mosquito y el aumento en la población humana, específicamente en zonas urbanas.
Actualmente se calcula que unas 2.500 millones de personas, una quinta parte de la población mundial, vive en zonas del mundo afectadas por el dengue y entre 50 y 100 millones resultan contagiados cada año.
Pero los autores creen que el número de casos de la enfermedad está "extremadamente subestimado" en muchos países.
Estudios pasados afirman que, por ejemplo, en 2004, se informó a la OMS de 557.000 casos y 1.800 muertes por dengue en el mundo. Pero los expertos calculaban que la enfermedad había causado más de 8 millones de casos y cerca de 20.000 muertes.
Esto se debe, dicen los expertos, a la falta de pruebas de diagnóstico rápidas y precisas, a malos diagnósticos en los que a menudo se confunde al dengue con influenza y a datos locales limitados que impiden medir apropiadamente la carga global de la enfermedad.

Los síntomas del dengue se manifiestan en fuertes dolores de cabeza, musculares y de articulaciones, diarrea, vómito y fiebre. En un número reducido de personas la infección puede causar la muerte.Hasta ahora, sin embargo, no hay medicamentos para tratar o curar la enfermedad.
Carga económica
"Nuestro estudio demuestra que un caso de dengue afecta no sólo al paciente, sino también a otros miembros de la familia que deben dejar de trabajar o ir a la escuela para poder cuidar al paciente" afirma el doctor Donald Shepard, economista de salud, y uno de los autores del estudio.
La investigación estudió a 1.695 pacientes, 48% niños y 52% adultos, en los ocho países,el tiempo promedio que duró la enfermedad fue de 11 días y algunos pacientes habían sido hospitalizados o tratados en clínicas.
Los científicos calcularon el costo económico de un caso de dengue, Independientemente si el paciente era tratado en casa o en el hospital (aunque los casos hospitalizados en promedio costaron tres veces más que los casos ambulatorios), e incluyeron el absentismo escolar, la pérdida en productividad y el tiempo que el cuidador dejó de recibir un salario.
"Después de ajustar factores como las diferencias de precios y la subestimación en el número de casos informados, descubrimos que por lo menos se gastan US$1.800 millones cada año en estos ocho países", agrega el científico.
Según los autores, entre los pacientes hospitalizados, los estudiantes perdieron 5,6 días de escuela, los trabajadores perdieron 9,9 días en promedio por cada episodio de dengue.Y debido a que la enfermedad es transmitida por mosquitos, afecta a grupos de todas edades y niveles económicos, se calcula que 29% de los casos ocurre en hogares donde los niveles de educación sólo llegan a la escuela primaria, y 27% en hogares con educación universitaria o equivalente.
Según el doctor Suaya "nuestro estudio demuestra que el dengue coloca una carga económica muy pesada en los sistemas de salud y en la sociedad, y pone de manifiesto la necesidad de desarrollar medidas preventivas efectivas, como una vacuna de dengue o tratamientos de control de los vectores más efectivos".
Estas medidas, dice el investigador, podrían tener enormes beneficios no sólo en la salud sino en la economía de los países afectados.
BBC.com

jueves, 7 de mayo de 2009

'The Lancet' critica la distribución de fondos de la Fundación Gates


ISABEL F. LANTIGUA

MADRID.- La Fundación de Bill y Melinda Gates ha conseguido en poco tiempo que los gobiernos se preocupen por enfermedades a las que no hacían caso y que agentes que hasta ahora no prestaban atención a los temas de salud se involucren en ellos. Sus méritos en este campo son aplaudidos y reconocidos por todos. Sin embargo, dado el poder que ha adquirido a la hora de marcar la agenda sanitaria global –a pesar de ser un organismo privado- la revista 'The Lancet' publica un artículo en el que critica el destino que dan a los fondos.

David McCoy, del University College de Londres, ha analizado las 1.094 becas para la salud global que la Fundación dio entre enero de 1998 y diciembre de 2007. Y ha visto que de los casi 9.000 millones de dólares (unos 6.700 en euros) que concedió, unos 5.800 (el 65%) se distribuyeron entre apenas 20 organizaciones. El 40% del dinero fue a parar a organizaciones supranacionales o internacionales –entre ellas la OMS y el Banco Mundial- y, el resto, se repartió mayoritariamente entre instituciones con sede en Estados Unidos. Asimismo, más de un tercio de los fondos se destinan a proyectos de investigación y desarrollo (como vacunas y microbicidas) o a ciencia básica, y no a implantar proyectos sanitarios en los países más desfavorecidos.

Son precisamente estos aspectos de "privilegiar a las organizaciones que operan en EEUU, de otorgar las becas a través de un sistema informal de redes y relaciones personales más que a través de un proceso transparente basado en criterios técnicos y centrarse en los proyectos de investigación a muy largo plazo más que en programas que pueden dar resultados inmediatos", los que critica el autor del análisis y la prestigiosa revista médica en su editorial.

En un comentario sobre el tema que también publica 'The Lancet', el profesor Robert Black, del Departamento de Salud Internacional de la Johns Hopkins de Baltimore (EEUU), considera que la poca financiación directa que hacen los Gates a los países con medianos y bajos ingresos es su principal "defecto". Black señala que "esta forma de actuar no coincide con lo que promulga la Fundación".

Aunque el lema de la Fundación es que "todas las vidas valen lo mismo", la revista cree que "sus acciones lo contradicen". Por ejemplo, los Gates se han propuesto reducir a la mitad en las próximas dos décadas las 10 millones de muertes infantiles que se producen cada año. Para ello ha financiado numerosas investigaciones para el desarrollo de vacunas y nuevos fármacos, pero para que se vea si son efectivas habrá que esperar, el menos, 20 años. Sin embargo, el 66% de los decesos de los niños se podría evitar de forma inmediata con la puesta en práctica de sencillas medidas sanitarias que ya existen y que reducen la incidencia de diarrea y otras enfermedades.
Con la mano tendida

"Los mayores agentes implicados en la salud global tienen alguna relación con la Fundación Gates. Dado que la relación es principalmente económica, esto le da a la Fundación una gran influencia sobre la arquitectura y la política sanitaria". Por este motivo, 'The Lancet' le ofrece cinco consejos para mejorar.

En primer lugar, propone mejorar los órganos de gobierno y la jerarquía interna e implicar a distintos líderes del ámbito de la salud. Segundo, ser más transparentes en su toma de decisiones. Tercero, elaborar un plan de concesión de becas que se ajuste mejor a las verdaderas necesidades de salud mundial. Cuarto, invertir más en los sistemas sanitarios y recursos de los países pobres. Y, por último, escuchar más al resto de organizaciones.

En un comunicado enviado a elmundo.es, el matrimonio Gates "agradece este artículo" y se compromete "a comunicar la información sobre sus estrategias, becas y el resultado de los proyectos. Algo que se puede encontrar en nuestra web, pero que trataremos de hacer más accesible".

En cuanto al destino que dan a su dinero, la Fundación señala que "pensamos mucho sobre cómo sacarle el mejor provecho y buscamos siempre el asesoramiento de expertos externos. Tratamos de usar el mejor sentido común para lograr que las desigualdades sanitarias que existen hoy día en el mundo sean cada vez menos".

UNA EPIDEMIA DE LA QUE NO SE HABLA

Cuando la comunidad internacional anda preocupada por las consecuencias del virus H1N1 que ha matado a 44 personas y ha afectado a algo más de 1.000 en una veintena de países, África occidental sufre literalmente una epidemia, que se puede prevenir con facilidad pero se ha llevado por delante a miles de africanos.

No tiene un problema de nomenclatura ni desata las hostilidades internacionales. Aún menos ha causado alertas sanitarias y mediáticas en el mundo. Sin embargo, desde primeros de este año una gran epidemia de meningitis (infección que afecta a las membranas que cubren el sistema nervioso central) se ha extendido por varios países de África. Para combatirla, Médicos Sin Fronteras (MSF), en colaboración con diversos Gobiernos, ha puesto en marcha una de las mayores campañas de vacunación de la historia.

"Siempre hay un riesgo epidémico en esta parte de África pero este año la infección es muy agresiva. Desde 1996 no se había visto una tan fuerte en Nigeria, y casi se puede decir igual de Chad y Níger", cuenta Miriam Alia, enfermera de MSF que ha trabajado en las últimas semanas en nueve Estados del norte nigeriano.

El contagio actual es uno de las más graves de las últimas décadas. Los ministerios de Salud de Níger, Nigeria y Chad se han visto superados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de su grado de letalidad. Las cifras no son ningún goteo. A día de hoy son más de 1.900 los fallecidos por la infección, mientras que con 56.000 casos declarados el brote se extiende por los tres países, con riesgo de saltar a algún vecino.

Despliegue histórico

Los Gobiernos locales y MSF intentan pararlo y se han movilizado con el mayor despliegue de la historia en esta zona. Trabajadores autóctonos e internacionales cooperan en distintas áreas a un ritmo vertiginoso. "Sin el tratamiento la mitad de los afectados muere", avisa la enfermera de MSF. Hace poco más de diez años el peor azote de meningitis que se recuerda en el continente africano acabó con la vida de 25.000 personas.

La alerta reside principalmente en la falta de acceso que hay en África a la vacuna que cura la enfermedad. Nigeria obliga a sus ciudadanos a pagar por el medicamento y la mayoría de los afectados no pueden permitírselo. Y como Nigeria otros países. Vacunar a una persona de meningitis en África tiene un coste aproximado de un euro, según cálculos de MSF. La ONG ha llegado a un acuerdo con las autoridades locales para ofrecerlo de manera gratuita.

"Con la vacuna se evita que la persona enferme de meningitis, pero no se evita la transmisión", añade Olimpia de la Rosa, responsable técnica de emergencias para MSF. De la Rosa explica que la actual vacuna ofrece inmunidad solo por tres años, pero a partir del 2010 se podrá utilizar una nueva que la alarga por 10 años. Pero hasta entonces, este 2009 se está cebando con una de las partes de África más pobres.

"Este año la transmisión ha sido muy rápida y ha llegado a campos de desplazados de Darfur", afirma la responsable técnica de MSF. La transmisión de este tipo de meningitis bacteriana (meningocócica de tipo A) se produce de persona a persona por la nariz o por la boca. El aire seco, el polvo y el viento irritan la garganta y por lo tanto, explica De la Rosa, esta ya no actúa de barrera. El hacinamiento y las condiciones muy poco saludables aumentan el riesgo de transmisión e infección.

Para limitar la propagación de la epidemia, 270 grupos de MSF trabajan en este proyecto de vacunación masiva. Los expertos calculan que más de siete millones de personas tienen que recibir de manera urgente la inyección en estos tres países, que se hallan dentro del conocido cinturón de la meningitis, un área geográfica desde Senegal hasta Etiopía que abarca a una población de más de 300 millones de personas.

Cada día, cada uno de los 270 equipos médicos llegan a vacunar a unos 1.500 hombres y mujeres con edades comprendidas entre los dos y los 30 años, la población de mayor riesgo. "Trabajamos en centros sanitarios, escuelas, en casas particulares, incluso de hogares de chamanes, o en la plaza del pueblo, bajo un árbol", cuenta Alia. Es un trabajo sencillo pero vital. Es la única forma de detener la epidemia allí donde poco se sabe de lo que ha sucedido en México. África solo ha registrado en la ciudad de Ceuta un caso sospechoso de la nueva gripe o gripe A. Las preocupaciones son otras: a contrarreloj, sin descanso y apenas medios, se intenta evitar que la conocida meningitis siga cobrándose miles de vidas.

FERNANDO NAVARRO - Madrid - 07/05/2009.ELPAIS.COM

Mexico un Diagnostico Rápido- Julio Frenk



May 1, 2009
Mexico’s Fast Diagnosis
By JULIO FRENK
Mexico City
EVERY year approximately 10,000 Mexicans die from the effects of seasonal flu. Usually they are the elderly and the very young, people whose immune systems are not robust enough to fight off the virus. But this year has been different. The Mexican disease surveillance system, a network of more than 11,000 hospitals, clinics and doctors’ offices, picked up a minor but troubling trend in April.
Across this nation of 110 million people, a handful of young adults had apparently died from influenza. An immediate investigation led, within a few hectic weeks, to the isolation and full genetic sequencing of the microbe causing the illness. The experts’ worst fear was confirmed:
it was a new kind of influenza virus.

Some have complained that the Mexican government did not act fast enough to identify this new
bug and sound the alarm. But such criticism fails to take into account the real-life complexity of recognizing and responding to an unexpected public health emergency.

As a former minister of health for Mexico, I met with Mexican officials this week to consult with them on their response to the influenza, and I was impressed by how medical scientists in the country quickly perceived the unusual trend of illness against a background of standard flu and then analyzed the virus and alerted global health authorities. Their fast action gave other countries the warning they needed to screen for the new virus, which is why cases of swine flu have already been discovered in a dozen other countries — cases that might otherwise have long
gone unnoticed.

The number of confirmed deaths in Mexico from this new virus is still uncertain and may be only
several score. Further epidemiologic detective work will tell us whether the virus had been circulating throughout the seasonal flu period in Mexico, beginning as early as last fall, making thousands only mildly ill, and alerting us to its presence only with the unexpected deaths of young adults.
From the moment this so-called swine flu was identified, the Mexican government worked vigorously to contain the contagion — closing all schools across the country, limiting public gatherings and instructing people to wear masks and refrain from greetings involving physical
contact.
President Felipe Calderón himself led the response, underlining the seriousness of the situation, and that may explain why so many Mexicans have complied. Already, the number of deaths seems to be stabilizing, perhaps indicating that the first wave of this influenza has peaked.

It’s still not known why this flu seems to have been deadly only in Mexico. It stands to reason that for the entire winter flu season, Mexican doctors, not knowing that a new virus was afoot, saw any instances of it as ordinary seasonal flu, and thus did not give patients the antiviral drugs that could have saved their lives. These medicines are effective only if given within 48 hours of the onset of symptoms.
Like many other countries, Mexico had been preparing for an outbreak like this. The deadly 2003 epidemic of SARS and the 2005 outbreak of avian flu taught the world to expect that another microbial agent from animals would one day again infect humans. Over the past six years, Mexico bolstered its disease surveillance systems, built up public health laboratories, cooperated in developing international networks for information sharing and devised response plans.
At the same time, the international community was stockpiling antiviral drugs, and scientists were improving their ability to understand new viruses. Most important, the World Health Organization’s International Health Regulations were written to hold countries accountable for monitoring disease outbreaks, publicly reporting all information and cooperating with other countries.

Since the 1980s, Mexico has been strengthening its epidemiologic intelligence service, in cooperation with the United States Centers for Disease Control and Prevention. Hundreds of Mexican doctors and other health professionals have received advanced training in epidemiology.
In recent years, Mexico has worked with Canada, Japan, the United States and several European countries to establish the Global Health Security Action Group, a tight public health communications network. Unknown to most people, an army of epidemiologists operates around
the clock to defend against microbial threats. Whether this system might have worked even more quickly in the present outbreak can be examined later; for now we must move forward with the knowledge we have in hand.

We don’t have a lot of time. Viruses are sensitive to seasonal temperature change, and this one, like the 1918 influenza, may reappear more robustly in the fall. It is critical to ascertain, from blood tests, the true number of swine flu cases worldwide, both mild and severe. Also, a sound epidemic curve needs to be established, which would reveal how the virus blossomed outward from initial cases and make it possible to quantify its transmissibility. And while we wait as much
as six months for a vaccine to be readied, we need to pinpoint the best treatment strategies.

Sadly, it takes a cluster of casualties to alert the world that humans are once more under attack and that we need to marshal our scientific forces. This is, as it must be, a global challenge . With international cooperation, we have reason to hope that casualties will be fewer in this outbreak than they were in the last one, and fewer still when the inevitable next virus arises.

Julio Frenk, Mexico’s minister of health from 2000 to 2006, is the dean of the Harvard School of
Public Health.
Copyright 2009

Gripe A H1N1 informacion para profesionales de la Salud


H1N1 Influenza A Disease — Information for Health Professionals
Lindsey R. Baden, M.D., Jeffrey M. Drazen, M.D., Patricia A. Kritek, M.D., Gregory D. Curfman, M.D., Stephen Morrissey, Ph.D., and Edward W. Campion, M.D.


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More Information

In the first 2 weeks in April, cases of infection with an untypable influenza A virus began to be identified in Mexico and southern California.1 Although the exact sequence of events is uncertain, by the third week of April it was established that the illness resulted from a triple recombination of human, avian, and swine influenza viruses; the virus has been found to be H1N1. This virologic analysis allowed for the development of a polymerase-chain-reaction (PCR) test to determine whether, in any given person, illness with the protean manifestations of cough, fever, sore throat, diarrhea, and nausea could be confirmed as a case. Armed with this critical tool, clinicians and epidemiologists are able to make case assignments to define and track the outbreak and to determine disease severity.

Health authorities from around the world formulated plans for monitoring and controlling this outbreak. On May 7, 2009, just about a month after the first case of this new H1N1 influenza was recognized, we are publishing articles providing background information about novel recombinant forms of H1N1 influenza causing human disease in the United States and a summary of the outbreak cases reported in the United States as of May 6.

Our goal in publishing these articles is to provide clinical descriptions of patients with the condition so that health professionals can use this information in making the difficult decision about whether an individual patient has a suspected case. This decision will depend on the presence of typical, but unfortunately variable and nonspecific, symptoms; an epidemiologic link to other known suspected or established cases (though this may become less useful as the infection becomes widespread throughout the population); and, where appropriate, a positive identification of the H1N1 virus by the PCR test (see video for the correct method of obtaining a nasal sample). Making informed decisions is important for several reasons. First, credible suspected cases should trigger public health measures such as contact tracing and quarantine — which will benefit the community — and consideration for treatment with neuraminidase inhibitors, which will potentially benefit the individual patient. Obviously, if we assign suspected-case status to more people than belong in this category, we alarm the public and create hardship for many who will turn out to be influenza-negative. If we miss suspected cases and the affected people circulate in the community, the illness will spread more rapidly. Finding the right balance will be difficult, but our efforts should be guided by the data as they emerge. The ability to clearly define a confirmed case will also allow for a careful assessment of the associated illness and its severity.

We now have important tools with which to fight this outbreak: a clear case definition, an aware health care system, and an informed public. We await the availability of a vaccine, which will require several months to prepare.

Although it has been just over a month since the first cases were identified, it seems unlikely that this outbreak will lead to widespread, severe illness and deaths. However, this may be just the first wave, and we will carefully monitor this outbreak. To help in this process, we have established the H1N1 Influenza Center at NEJM.org, which is open and available to all. We will post original research and other articles, as well as Journal Watch summary and commentary on important articles that may appear elsewhere. We have also posted historical pieces from our archive on the "swine flu" epidemic of the 1970s and the 1918 influenza epidemic. The H1N1 Influenza Center will also have links to the most up-to-date news on the outbreak, including material from sources such as the World Health Organization and the Centers for Disease Control and Prevention. One highlight is an interactive map from HealthMap showing the location of confirmed and suspected cases of H1N1 influenza in the United States and around the world (http://healthmap.org/nejm). This map, which uses information from many different sources, will be updated regularly. We hope that the H1N1 Influenza Center will be of value to health professionals as they participate in the control of this outbreak. In addition, we will continue to follow this problem after the current outbreak subsides, since illness may recur in the Southern Hemisphere during the coming winter or again in the Northern Hemisphere when the traditional influenza season returns.


Source Information

This article (10.1056/NEJMe0903992) was published at NEJM.org on May 7, 2009. It will appear in the July 2 issue of the Journal.

References

Swine influenza A (H1N1) infection in two children -- southern California, March-April 2009. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2009;58:400-402. [Medline]

POR QUE LA GRIPE MATA A JOVENES?


El reciente brote de gripe porcina causó la muerte de 42 personas en México y 2 en Estados Unidos y se informó que la mayoría de las víctimas eran personas sorprendentemente jóvenes.

Los científicos creen que el virus puede paralizar el sistema inmune de gente joven y sana.

Tal como informó el director interino de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos, Richard Besser, "la mayoría de los casos confirmados en este país son personas jóvenes" con una edad promedio de 15 años.

Y en México, según la Organización Mundial de la Salud, la mayoría de las personas que han muerto son jóvenes adultos que estaban sanos.

Aunque fuera de estos dos países el nuevo virus causó sólo síntomas leves y moderados -similares a los de una gripe común- el hecho de que la enfermedad no ataque a los grupos normalmente más vulnerables a la influenza -los ancianos y los niños- es algo que desde el inicio causó preocupación entre las autoridades de salud.

Ahora, investigadores del Hospital Infantil de Filadelfia en Estados Unidos descubrieron una clave importante de porqué la influenza es más grave en unas personas que en otras.

Parálisis inmune

Los científicos afirman en Journal of Leukocyte Biology (Revista de Biología de Leucocitos) que el virus de inlfuenza puede paralizar el sistema inmune de individuos que están sanos, provocando una infección bacteriana secundaria grave, como neumonía.

Además, dicen los investigadores, esta "parálisis inmunológica puede tener una larga duración, lo cual se debe tener en cuenta cuando se desarrollen estrategias para combatir el virus".

Cuando se inició el brote de gripe porcina comenzaron a circular varias teorías de porqué este virus estaba causando muerte entre adultos jóvenes y sanos. Se pensó que quizás la vacuna de gripe común había dado a los ancianos cierta inmunidad contra el nuevo virus. Pero la OMS descartó esa posibilidad y confirmó que la vacuna estacional no ofrecía protección contra la nueva variante.

Aunque todavía se desconocen muchos factores sobre la inmunidad de la gente que ha muerto por gripe porcina, lo cierto es que no se ha visto incidencia de la enfermedad entre ancianos.

Los científicos de Filadelfia reclutaron a un grupo de niños con influenza grave y analizaron su nivel de citoquinas.

Las citoquinas son compuestos secretrados por las células del sistema inmune que se encargan de la comunicación entre las células. Entre sus funciones está actuar como mensajeras y llamar a otras células específicas para que ayuden a defender al organismo cuando ocurre una infección.

Aunque los investigadores encontraron niveles elevados de citoquinas en el plasma sanguíneo de los niños, también descubrieron que éstas tenían una menor producción de los receptores encargados de llamar a las células inmunes cuando ocurría una infección.

Esto sugiere, dicen los autores, que la menor respuesta de estos receptores podría ser responsable de la parálisis del sistema inmune, lo que cual conduce a infecciones bacterianas secundarias.

Sólo en influenza

La parálisis inmune ocurre sólo con el virus de influenza.

Los científicos posteriormente compararon a este grupo de pacientes con otros grupos que padecían influenza moderada, virus respitarotio sincitial (un virus muy común en lactantes que puede causar neumonía) y otro grupo de pacientes sanos.

Según los investigadores "la parálisis inmune parece ser específicamente el resultado de la infección de influenza y no fue vista en pacientes con virus respiratorio sincitial".

Este proceso, agregan, podría explicar porqué el 25% de los niños que mueren por influenza, mueren a causa de una infección bacteriana que ocurre de forma secundaria a la infección del virus.

Según la doctora Kathleen Sullivan, jefa de la División de Alergia e Inmunología del Hospital Infantil de Filadelfia, quien dirigió el estudio, "hasta ahora tenemos un conocimiento muy limitado sobre porqué algunas personas que se contagian de influenza simplemente padecen una gripe común y otras pueden tener síntomas muy graves e incluso morir".

"Los resultados de este estudio nos dan una mejor información sobre los mecanismos que subyacen a las infecciones bacterianas que pueden surgir además de la infección viral".

G&C y la inversion Social en Salud-Ayacucho

DIRESA realizó encuentro sobre políticas públicas y proyectos en temas de salud
Jueves, 30 de Abril de 2009 13:00

La promoción de políticas publicas, locales y de proyectos de inmersión social para la reducción de la desnutrición crónica infantil y muerte materna neonatal, fueron temas desarrollados ayer en el I Encuentro Regional de Promoción de la Salud, organizada por la Dirección Regional de Salud (DIRESA), a través de la Dirección Ejecutiva de Promoción de la Salud, con asistencia del Ministerio de Educación (MINEDU).

Esa actividad, celebrada en las instalaciones del hotel Plaza, fue dirigida a las personas vinculadas al tema de la investigación en salud, quienes realizan estudios en temas de salud, en el marco de la Estrategia Crecer.

La bienvenida fue ofrecida por la titular de la DIRESA, Dra., María Torrealva. Manifestó que la Dirección de Promoción de la Salud, cumple un rol importante en la sociedad, pues consideró que contribuye en el desarrollo integral de la persona, familia y comunidad.

Luego de las palabras de inauguración por el consejero regional Daniel Quevedo Tincopa, la máxima representante de la DIRESA, indicó que la Dirección Ejecutiva de Promoción de la Salud, inciden en los determinantes sociales que influyen en la salud de la población.

A la actividad celebrada asistieron la directora general de Promoción de la Salud del MINSA, Ariela Luna Flores, el representante de G&C Salud y Ambiente Dr., Alfonso Nino Guerrero, además de algunas autoridades ediles como el burgomaestre de la Municipalidad de Jesús Nazareno Med., Amílcar Huancahuari y sus homólogos de los distritos de Huamanguilla, Vinchos, Iguain, Tambillo, Santillana y Acos Vinchos.

(César Peralta Calderón)La voz de Huamanga